8.02.2007

El profesor Maurer, ese extraño personajillo

Me encanta la radio, un medio de comunicación maravilloso con el que paso horas y horas trabajando…pero hay algo en ella que no soporto, que aborrezco: una cuña de publicidad con un personajillo muy peculiar.

La voz en cuestión es de un “supuesto inglés” que nos habla de su “metchodou parra hablarrr inglés”….y me enerva sí, me enerva mucho, quizá porque no lo conozco, quizá porque es un enigma…como Charlie, el de los Ángeles….que seguro que existe, pero que nunca da la cara.
El personajillo hace llamarse: el profesor Maurer!!!!… qué cabrón.

Mis padres, ningún verano me pudieron enviar a Inglaterra a comer Big Macs (menos mal), pero bien que se gastaron sus durillos mandándome, durante toda mi infancia y mi adolescencia, a clases de inglés los lunes, miércoles y viernes, con profesora nativa y todo, por aquello de pillarle el acento y eso. Ni que decir tiene que me tragaba todos los capítulos de aquella serie llamada “Follow me”, título muy dado a hacer chistes verdes…
Después de clase, dedicaba buenos ratos a completar frases condicionales, a estudiar los puñeteros verbos irregulares, activas y pasivas , en definitiva… a hacer mis deberes. Aprendí bastante y en conversación, me desenvuelvo con cierto honor y dignidad….Aprendí que los idiomas tienen unas reglas para transmitir mensajes, la gramática, y que sin esta combinatoria, conocer palabras sueltas, no sirve de nada. Muchas veces me fastidiaba estudiar, pues mientras mis amigos jugaban a las canicas o al fútbol en mi calle, ahí estaba yo quemando neuronas….”to be, was, been…begin, began, begun….drive, drove, driven…”
Pues bien, después de toda esta inversión de tiempo, neuronas y dinero, ahora viene un profesor que se anuncia en la radio, cuyo nombre parece inventado por Chiquito de la Calzada, y me dice (atención, milagro) que si me aprendo 1000 palabras, podré hablar inglés…vamos, no me joda !!!
No con 999, ni con 1001, exactamente con 1000 son suficientes…. Mira tú qué casualidad, el atractivo número 1000.
Me imagino al profesor Maurer dando las notas de los exámenes a sus alumnos: “fulanico, usted tiene 999 aciertos, así que, hasta el Agosto que viene, no puede ligarse a las rubiazas inglesas que vienen a Torremolinos….y usted, menganico, qué vivo!! con sus 1001 aciertos podrá ser el traductor de Camacho cuando fiche por el Liverpool (ejem…o sea, nunca)”.
Ea… que para esto, me veo un par de pelis del gran López Vázquez, tipo “El turismo es un gran invento” o “Ser hippie, una vez al año no hace daño”, y me nutro de un inglés como el del profesor Maurer…o mejor.
Y otra cosa, Sr. Maurer, para promocionar su método, no tiene que hablar “comou” Michael Robinson, que nos creemos que es güiri, que nos lo “creemous”….
Y una última duda…. si fuera esto cierto, y por una sencilla regla de tres… ¿por qué este señor no patenta su saber para aprender alemán o bielorruso? Ya sé, quizá porque así, hundiría a las Escuelas de Idiomas, las academias, las universidades y sus filologías…uhmmm…espero que el Gobierno no trame un complot contra nuestro “querido profe” para que no divulgue sus milagrosos método; sería una lástima…o no.

7.18.2007

La soga del capitán Renault

En el último mes he vuelto a ver Casablanca por enésima vez. Cuanto más la veo, más me gusta….su trama, su guión y sus interpretaciones. Por algo es un clásico entre los clásicos, y está en la cabeza de las listas de las mejores películas de la historia del cine. Ese puzzle de temas tan universales está tan bien trabado, que sobrevive a lo largo del tiempo: guerras y espías, amor y desamor, amistad y traición, conflictos de intereses…todo encaja y todo se resuelve.

Casablanca está lleno de grandes personajes, psicológicamente bien definidos, pero hasta hace poco no me había fijado en la importancia de un secundario “magistral” y me refiero al jefe de policía, el capitán Renault, un tipo que dice algo así como que "cambia de bando según la dirección del viento”; vamos, lo que toda la vida ha sido un “veleta”, alguien tan familiar que enseguida le ponemos nombre y apellidos...
Este simpático policía maneja los hilos de la trama: flirtea con los alemanes, léase, los “malos” de la película, a la vez que mantiene simpatía con Rick… pero si tiene que cerrarle el chiringuito, lo hace sin el menor reparo..."porque hay constancia de que se juega en este local..". Y a pesar de esto, después de todo, uno le coge cierto cariño a este mezquino agente; sea por su cercanía, por su carácter “humano”, o porque acaba haciendo planes con Rick, en ese gran final que tanto ha dado que hablar…incluso al gran Boris Izaguirre.


Y enlazando con Boris y con su libro de cine, si quieren ver un caso flagrante sobre el tratamiento de la homosexualidad en el Hollywood clásico, no dejen de ver La soga, de Alfred Hitchcock, rodada en 1948, años difíciles para tratar un tema así en la meca del cine. La ví hace unos diez años, y entonces los “protas” eran dos viejos amigos…años después veo como las adaptaciones de algunas novelas sufren “ligeras modificaciones”…y según digo esto, se me ocurre...¿se rodará una segunda parte de Casablanca con Rick y Renault a lo "Brokeback Mountain"?...!allá con América y su doble moral!

2.10.2007

¿De qué religiones son ustedes?


En cuanto a "religiones", soy politeísta: En el instituto, profesé la religión REMísta, ya en la "uni" me adoptó la Iglesia Calamarense y por último, desde hace unos años también pertenezco a los Chambaístas.

Va este "post" para los melómanos, amantes de la buena música, la que alegra nuestras almas, la que nos conmueve y nos evade, para Michael Stipe y sus compinches, Andrés Calamaro y sus Rodríguez, y por supuesto, para la voz que me transporta y me eriza tó el cuerpo, la de la Mari...ahí va esto de aperitivo:
http://www.youtube.com/watch?v=B1R6sRsJxtM


1.11.2007

cualquier parecido con un cine es pura coincidencia

Hace poco alguien me preguntó…”¿las pelis en la filmoteca tienen letreritos, verdad...y los sillones son algo feos, no?”.
En Murcia centro quedan cuatro salas de cine, tres de estreno, y la Filmoteca. Ésta última sala es un antiguo cine rehabilitado, con sus butacas de madera, su tapizado algo viejuno, un poco fría en invierno y con escasa distancia entre filas.
Hace poco quería ver El perfume y como no había opción en las salas del centro, cogí el coche y fui a uno de estos cines nuevos y maravillosos que están proliferando por la periferia….suelo enmoquetado, amplios pasillos, sonido Dolby Surround 6D, aire acondicionado a 18 grados, unos butacones que casi llegan a sofá, accesorios para dejar refrescos, palomitas…todo esto por 6,50 euros, la entrada “normal” de fin de semana.
Fui con mi hermano al último pase, para evitar el público infantil ruidoso, y al entrar a la sala intentamos sentarnos en un sitio que nos gustaba, pero el acomodador nos levantó al minuto, pues las butacas estaban numeradísimas; tras otro intento de mejorar, tuvimos que irnos donde nos indicaba nuestra entrada: fila 24, asientos 7 y 8, es decir, al fondo, junto a una pareja de adolescentes, y rodeados de palomiteros…crack, crack, crack….
Empieza la peli; admito que el ruidillo incensante de la gente comiendo palomitas me enerva, así que hago un esfuerzo de contención y pienso que en diez minutos esos tragones habrán acabado…y efectivamente así fue.
Primera media hora, estaba empezando a centrarme en el argumento, cuando el móvil del gambitero que estaba a mi lado, que había venido con su chica, empieza a sonar, lo cual no me sorprende demasiado, pues entre tanta gente, un descuido es normal.
Cuando pasa algo así, piensas que el descuidado lo va a apagar inmediatamente, pero… ¡mi gozo en un pozo!…. porque va el patán y contesta: ”Rulas? acho, que estoy en el cine…..luego te llamo…..”. La novieta sofocada ante mi asombro, le llama la atención, y éste empieza a achucharla para que lo perdone, recreándose unos minutos, pues cierto es, que el ritmo del film era algo lento…
Pasa un rato y el móvil del patán vuelve a sonar: la historia se repite, el payo contesta, la novia le da un manotazo y de propina otro achuchón….y así sucedió hasta una tercera vez.
Esa triple escenita, junto con las retransmisiones en voz alta, tipo comentarista deportivo, “copón, pos menuda napia tiene el tío ese……” me hicieron pensar que seleccionar el horario del pase, era totalmente inútil, que todo esto era una cuestión social y educacional…y que todos los lujos de ese cine estaban siendo anulados por tipos como ése. La película estuvo bien, pero me acuerdo del protagonista, lo mismo que del gambitero de mi lado, de su chica, y del concierto sinfónico de los palomiteros compulsivos.
Dicho esto, me pregunto si esto fue un día de mala suerte, o si este tipo de público abunda en estas salas de megacentros comerciales y confunde el circo con el cine, o también… por qué no, si me estoy volviendo un espectador demasiado intolerante.

Así, me quedo con el cine centrofama, el Rex y por supuesto con la Filmoteca, con su solemne presencia y su gran pantalla, con sus butacas bien juntitas para apoyar y doblar las piernas en la de enfrente, con su tapizado viejuno y acogedor, que evita que te duermas, con su mínima calefacción, que me obliga a taparme con el abrigo como si estuviera en mi mesa camilla, con su respetuoso público y su silencio sepulcral, y como no, con su maravilloso cine clásico. Y sí, por supuesto, tiene “letreritos”….y todo esto, por 1,50 euros, sin coger el coche y puedo sentarme donde quiero, qué les parece?