1.23.2008

Bobby Fischer Que Estas En Los Cielos

Desde los diez años, me fascina el ajedrez, aunque desde los veinte no juego. Mi amigo M.A. era “de Alekhine”, y yo, “de Fischer.” El viernes pasado me telefoneó para decirme que Fischer había muerto.

Su nombre era Robert James Fischer, el ajedrecista que entusiasmó a toda norteamérica con su juego y sus partidas. Aprendió a jugar a los 6 años y a los 14 obtuvo el título de Gran Maestro. Por todos es sabido que los rusos tenían la hegemonía del ajedrez desde hace muchas décadas. En la antigua URSS, era algo más que un juego milenario, era una actividad, una disciplina, una faceta educacional.

“Bobby” Fischer se convirtió en héroe nacional cuando en 1972, en plena guerra fría, se llevó el Campeonato del Mundo derrotando en Reykjavic (Islandia) al candidato ruso, Boris Spassky, en la denominada “partida del siglo”. Este campeonato de 21 partidas, trascendió más allá del deporte conmocionando a todo un país, logrando un impulso de hasta entonces, un juego minoritario, con la prensa volcada y miles de americanos pegados a la radio.

Fischer era ambicioso, representaba el juego abierto y romántico, es decir, el juego de ataque y arriesgado. En el otro extremo de estilos, se situaba en juego de los “ases soviéticos”, como Botvinnik, Tal, Petrosian…, que desplegaron un juego posicional, cerrado, defensivo y seguro, pero que a la mínima ocasión o fallo del rival, atacaba de modo imparable. Estableciendo un símil futbolístico, si los soviéticos eran la Italia del “catenaccio”, Bobby Fischer era la “naranja mecánica”, la Holanda de Cruyff.

Pero lo peor de Fischer era su carácter, tenía todos los tópicos de genio loco y atormentado: lunático, insociable, maniático, excéntrico, misógino...

Tres años después de derrotar a Spassky, y tras unas exigencias inaceptables por la Federación Internacional, se negó a defender su título, en favor del candidato Anatoli Karpov, y se esfumó del mapa. Desde entonces hubo muchos rumores sobre su paradero…siendo la más frecuente la de su aislamiento y reclusión en una granja de California.

El resto de la historia es bastante reciente y verdaderamente apasionante: en 1992 un magnate yugoslavo le ofreció una cifra mareante por revivir su duelo mítico con Spassky en Montenegro. Volvió a vencer a su antiguo rival y se embolsó el premio de 3 millones de dólares. Pero en 1992, Belgrado estaba bajo el bloqueo del gobierno de los Estados Unidos, y esas partidas fueron consideradas en su propio país como un acto de traición contra el que fue su héroe años atrás, y fue puesto en la lista de fugitivos del F.B.I. y de la CIA. Entonces, Fischer desapareció de nuevo.

En julio de 2004, Fischer fue detenido en el aeropuerto mientras pretendía ir a Filipinas desde japón. En 2005, aún encarcelado, recibió un pasaporte islandés como regalo por su 62.º cumpleaños. El 21 de marzo, el parlamento islandés aprobó concederle la ciudadanía islandesa, con 40 votos a favor y dos abstenciones, y tres días después, tras 8 meses detenido, fue puesto en libertad y deportado a Islandia, calificando a George Bush de criminal y al primer ministro japonés Jun'ichirō Koizumi como títere de Bush.

Desde entonces intentó vivir tranquilo en Islandia, donde fue considerado todo un ídolo. Incluso se cuenta que llegó a llamar a una televisión islandesa para dar el resultado de una jugada de ajedrez, con el único fin de hacer saber al resto del mundo que seguía vivo y con sus capacidades mentales intactas. Finalmente en 2007, se le diagnosticó una demencia senil, y ataques paranoicos.

Como no podía ser de otra manera, Fischer ha tenido misterio hasta para morirse, por causas desconocidas y a la cifra de 64 años, el número de las casillas del tablero.

Para concluir, mi pasión por el ajedrez se debe en gran parte a Bobby Fischer. Tantos aficionados a este juego-ciencia, como M.A. y yo, hemos disfrutado con sus partidas arriesgadas y excitantes, que desde aquí va este pequeño post-homenaje a este perfecto estratega, genio loco donde los haya, que jugaba como nadie.

Ya no oíremos ninguna noticia extravagante sobre el paradero de Fischer, sobre sus declaraciones o sobre su aspecto, quizá sí sobre su muerte… pero nos quedan sus partidas, espléndidas partidas para disfrutarlas ahora, mañana o dentro de 20 años. Por cierto, M.A., deberías decirme que algún día escribirás algo sobre Alekhine, no?