De un tiempo hacia acá nos invade la “mode” de las cafeteras de cápsulas, la pionera nespresso, la dolce gusto, etc…un café bueno, cierto, y fácil de hacer: pones el plastiquito, “catacrok”, le das al botón y café listo, y casi sin manchar….Además, hay varias capsulitas para elegir: capuccino, con leche, descafeinado, y quedan muy bonitas en las cocinas modernas, así juntas y ordenadas en filas de colores...Lo venidero lo hemos visto ya: “tócristo” a regalar cafeteras en Navidad, para el día de la Madre, para el día del Cutre Inglés, y ále! “nesprésos” per tutti.... 
Ahora, os cuento yo una cosa: yo tengo una cafetera normal de brazo. El otro día entré en una tienda de café, olí y elegí un café que allí mismo me molieron; llegué a casa, e imitando el ritual de los bares, abrí la bolsa, lo saboreé con mis fosas nasales, lo puse despacio y lo prensé en el filtro del brazo. Modestia aparte, me hice un capuccino increíblemente delicioso, con una crema hecha con el vaporizador. Y bueno, después toca limpiar, pero como siempre encuentro tiempo para disfrutar de un café, tengo tiempo para elegirlo, comprarlo, y para lavar el filtro….que vamos muy deprisa y este mundo va muy loco...
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